Las suites ofimáticas y aplicaciones on-line nos permiten el acceso a esa información de trabajo y el tratamiento de esos archivos, independientemente de si estamos en el ordenador de casa, en el trabajo o en un cibercafé,
ya que podemos utilizarlas sin tenerlas instaladas en nuestro ordenador.
Cada vez es más evidente que nos encaminamos a una realidad en la que los ordenadores no necesitan un disco duro muy grande, sino que los documentos se encuentran subidos en repositorios y en discos duros virtuales en Internet, y en la que para el
trabajo colectivo se comparten estos documentos.
Las ventajas de esta forma de trabajo son muchas: evitamos los errores que ocasiona
el hecho de tener varias versiones de los documentos (siempre trabajamos sobre la
última), todos los miembros de un equipo trabajan a la vez sobre la misma versión,
podemos distribuir y publicar fácilmente nuestros documentos, etc.